Arcópoli: el intolerante totalitarismo sodomítico

Nos hacen llegar las imágenes que les ofrecemos, las cuales hablan, como siempre, por sí mismas más que mil palabras, bien que de todos modos no nos resistimos a escribir alguna de ellas.

Según nos dicen la tarjetita de marras está, en número más que apreciable, en una mesa que hay en el hall de entrada del Edificio de Seguridad de la localidad madrileña de Torrelodones –el escudo de tal localidad aparece en el reverso de la tarjeta–, el cual alberga las sedes de la Policía Local y Protección Civil.

De entrada, como ven, estamos ante un ejemplo patente de lo que es la ideología de género que nos anega hasta hacernos gritar «no hagan olas, no hagan olas».

Dicho lo anterior, puede que muchos no sepan que el origen de las tarjetitas, que no sabemos si su coste total o parcialmente ha sido financiado por el Ayuntamiento de Torrelodones con el dinero de todos sus moradores, es, como puede apreciarse Arcópoli.

¿Y qué o quién es Arcópoli?

Pues una asociación de individuos que practica la sodomía, masculina y femenina; lo de «observatorio» es invención de ellos para darse el lustre del que carecen. Y como puede que hoy en día haya muchos que ya no reconozcan lo que significa tal vocablo, se lo aclaramos, porque sodomita es lo mismo que marica, invertido, maricón, mariposa, mariposón, afeminado, ahembrado, amujerado, mujeril, bujarrón, cangrejo, cundango, puto, lesbiana, tortillera, arepera, cachapera, marimacha y bollera. Además, y lo dice la tarjetita, en dicha asociación hay también bi… no se sabe qué, y trans… menos aún. Es decir, que Arcópoli es un compendio, no sabemos si completo porque cada día agregan más letras a la conocida LGTB, de todas las prácticas sexuales anti-natura que existen.

Cada uno con su trasero, pandero, pompis, posaderas, nalgas, cachas, suelo, fondo, ano u ojete, así como con otros lugares del propio body, puede hacer lo que considere, que ya dijo el Gallo, aquel monumental torero, que «hay gente pa tó»; allá ellos con las consecuencias en este barrio, y peor aún en el otro, sí, en el más allá, porque creyentes y no creyentes terminamos en el mismo sitio: en el banquillo de los acusados dando cuenta de nuestro proceder en esta vida ante el Juez que lo sabe todo, hasta nuestros más íntimos pensamientos.

Pero lo por un lado indignante, inadmisible y repudiable, y por otro antidemocrático, intolerante y totalitario, es que una asociación, o persona física o jurídica, la que sea, en este caso Arcópoli, instigue, pinche, provoque, fustigue, promueva, aliente y espolee a denunciar, acusar, delatar, chivar y soplar sobre nada. Además, al más puro estilo marxista-leninista-stalinista y nazi-fascista; los extremos siempre se tocan, y ambas ideologías totalitarias actuaron igual, sólo que con distintos mensajes.

A ver si se entera Arcópoli que cada cual es libre de denunciar o no lo que considere. Que ya somos mayorcitos para saber lo que tenemos que hacer, para decidir por nosotros mismos y para que nadie nos tenga que decir cómo debemos o no proceder. Que ya basta de empeños adoctrinadores. Que estamos hartos de enanos mentales e indigentes intelectuales. También de horteras, mamones, metomentodos, entremetidos, cotillas, macarras, ordinarios y vulgares.

Además, también estamos hasta las criadillas, los testículos y ovarios, hasta los cojones y los huevos, de que sean siempre los mismos payasetes –para ser payaso hay que tener arte, categoría y dignidad– los que nos vengan a imponer sus prácticas anti-natura, a pasárnoslas por la geta, a mostrarnos sus vergüenzas y a darnos por el tralará o derrière ¡qué más quisieran ellos! Y, peor aún, con el dinero de todos, porque no podemos asegurarlo, pero nos da que el hecho de que figure el escudo de la localidad de Torrelodones en la tarjetita significa que dicho Ayuntamiento posiblemente haya  financiado todo o parte del coste de la burda y estúpida tirada de las mismas, las cuales rogamos que retiren porque no hay razón alguna para que existan y lo único que hacen es dejar en evidencia a dicho pueblo.

Dos últimos apuntes:

* El problema que tienen los sodomitas y tortilleras es que como su práctica sexual es anti-natura, no se pueden reproducir, y ellos lo saben, por lo que también saben que la única forma de conseguirlo es adoctrinando desde la más tierna infancia para conseguir que se les pasen a su acera los más posibles; de ahí toda esa «visibilidad», cabalgata enseñando culos y otra vulgaridades incluidas, a la que no tienen derecho bajo ningún concepto, porque sus intimidades no nos interesan, y menos con nuestro dinero.

* Para que se hagan una idea exacta de lo que realmente es Arcópoli y a qué se dedica, les adjuntamos el enlace del artículo que le dedicamos, y fuimos los únicos, cuando el Colegio Juan Pablo II ganó el pelito contra la Comunidad de Madrid a raíz del pollo que montó Arcópoli, en el cual se les vio plumas y plumeros, tras de lo cual dicha «secta» no tuvo lo que hay que tener, porque les falta a ellos y a ellas, para pedir públicamente disculpas, permaneciedo calladitos cual…

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